{ ESTRATEGIAS RETÓRICO-ORGÁNICAS PARA LA LIBERACIÓN }
ESTRATEGIAS RETÓRICO^ORGÁNICAS
PARA LA LIBERACIÓN
La ciudad de los puentes y las distancias: Euskal Herria como utopía postmoderna y vía de conexión feminista
^Experiencias y conocimientos situados
en un territorio imaginado^
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>>Soy una mujer que maldice a todos los dioses.
Ayer, maldije al dios del cielo, luego al del infierno, y hoy, maldigo al dios de la tierra. Me rebelo contra todas las doctrinas. Ayer, pecadora en el cielo, luego en el infierno, y hoy, soy una pecadora en la tierra. Soy una mujer que nada en el vacío.
Amaia Lasa <1>
>>Cuando mis sueños dieron signos de volverse políticamente correctos no imágenes indómitas que escapan de los límites, cuando al caminar por la calle vi que se elegían temas por mí supe de qué cosas no hablaría por miedo al uso que le dieran los enemigos, entonces empecé a hacerme preguntas Adrienne Rich <2> <<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<< ^< Un réquiem para el proyecto modernista del hombre vasco “Ves esta piedra, este canto, así era nuestra casa…” Somos agrimensores de ningún lugar, cartógrafos del país que no es. Los días se nos han llenado de ayeres, caminamos en busca de nuestras huellas. ¿Recuerdas aquella patria que perdimos? Tenemos piedras, pero no tenemos país. Tenemos piedras en nuestros bolsillos agujereados, pero no levantaremos casa alguna para siempre. ¿Son las piedras acaso más bellas en el muro? Joseba Sarrionandia <3> <<<<< El feminismo postmoderno habita hoy en las cuevas de Zugarramurdi. Las ilustradas sorgiñas de la frontera, de los márgenes, se han encarnado para dejar de ser personajes fantásticos y mitológicos sin voz ni voto. Los límites geográficos que la tribu ha conocido como casa, pueblo o patria han sido transgredidos: ¿Recuerdas aquella patria que perdimos? No llores más por la pérdida. ¿Acaso son las piedras más bellas en el muro? El proyecto modernista del hombre vasco ha fracasado en su intento de renovación radical como consecuencia de una ética y una estética patriarcales de dimensión local, estatal, global y universal instalada en su ideario. El hombre vasco, aunque en su inconsciente colectivo haya deseado no asimilarse al enemigo colonizador, por razones de perpetuación varonil, ha buscado en las arcas del poder patrio los tesoros saqueados, los códigos censurados; y el brillo de los honores encontrados le ha cegado si no para siempre sí para unos cuantos siglos más. En su empeño por alcanzar los pasos de los grandes sabios civilizadores ha terminado usando las mismas técnicas y estrategias de disgregación y obstrucción que el invasor. Ha caído en la trampa de la supremacía masculina. Sus mutaciones bestiales a través del espacio-tiempo colonizado le han llevado a venerar la cabeza decapitada del monstruo-parásito que se hace llamar dios-padre-creador. En el cielo y en la tierra, héroes que van y vienen de la muerte trágica, protegidos por la presencia de la madre socialista resignada y comprometida, o de la virgen maría con la criatura en brazos sobre los deshechos humanos, símbolo de reencarnación y esperanza. El hombre vasco ha sostenido el discurso eclesiástico oficial, el mismo que defienden los vigilantes de la santa familia, de la paz estatal, de la paz mundial, y de la paz universal. Bienvenido sea el feminismo postmoderno, que llene pues el hueco del crómlech. Bajaba yo de Urbasa y Jorge Oteiza me habló de la tormenta y de círculos sagrados. Le respondí que yo no soy América, ni Begoña, ni Andramari, que mi cuerpo no es el lugar donde arriban los guerreros después de la batalla, que debería encontrar la protección y el descanso en las mutaciones de su propio cuerpo; que él no es el único que se ha sentido traicionado, humillado, extranjero y solo. Contemplé la luna casi llena, reflejada en las fuentes de agua fría al pie de la carretera. Pensé en mis heridas abiertas. En el vértigo y en cómo se aprende a hacer malabarismos y piruetas contra el peso de la gravedad de la historia patriarcal. Me habló de su ombligo, de su miedo al vació, le expliqué que el sentido del vacío es la regeneración, que no hay por qué tener miedo de llegar al fondo. Tocar fondo. El feminismo le exige radicalidad a la postmodernidad. Cuando nuestros hermanos de la derecha y de la izquierda nos miren a la cara entonces la gente euskaldun abrazará sus utopías en un espacio extenso de autonomía. Primero, liberación de quienes no respondemos a la categoría `hombre´; luego no antes, la liberación cultural y política de Euskal Herria. Hay momentos y lugares como aquí y ahora en que hemos de ser más valientes y transportarnos en la piedra, abrir huecos, y encarnarnos como sujetos políticos no disgregadores ni disgregados. La luna me abrió los ojos. Puse el motor en marcha, y en ese instante, el agua y el barro formaron y llenaron el hueco del paisaje, que era traspasado por una fina lámina de luz y niebla. En un acto de rebelión y de creación poético-científica tiré al pozo de los deshechos nuestros primeros signos, nuestros primeros fonemas espaciales y cantados, nuestras primeras palabras sagradas, nuestras piedras <4>. Y al mirar al fondo del pozo, comprendí que las génesis no son más que un instante en las arenas movedizas donde nos sumergimos y significamos, donde construimos la retórica vital escrita y descrita en los textos orgánicos. Al bajar de Urbasa, me liberé por fin del deseo de salvación y de perpetuación. La piedra ya no me observaba vigilante, mi carne era piedra, organismo y máquina. Bienvenido sea el feminismo postmoderno a nuestros cuerpos, cuevas, pueblos y ciudades, que llene pues el hueco del crómlech. Por fin regeneradas y encarnadas, seremos capaces de deshacer la madeja que compacta la piedra filosofal de la ética y la estética patriarcales. Y una vez deshecho el enredo, nos libraremos de su peso y seguiremos con nuestro viaje. Porque la vida, es un viaje de placer. No buscamos a dios, no soñamos con la resurrección, no acatamos la autoridad de los protectores espirituales, no anhelamos ningún paraíso divino y desencarnado. Queremos talleres, laboratorios, quirófanos para operaciones políticas, operaciones quirúrgicas, operaciones estéticas para la resistencia <5>. Para la supervivencia. Para vivir, queremos disponer de información veraz y acceso al conocimiento, a la tecnología y al placer de jugar con los elementos, para seguir, libres, con nuestras exploraciones científicas y filosóficas, a través de un universo utópicamente imaginado. >>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>> <<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<< ^< Balbuceos de un cuerpo-hembra disidente. Voces conflictuadas en el espacio público vasco Si me quieren obligar a conformarme con modestos éxitos evolutivos, si no me dan mejor opción que la inclusión en una naturaleza doblegada, la primera salida es invocar a la autoridad de mi cuerpo-hembra y expulsar de mi espacio íntimo cualquier manifestación que abogue por mi encierro, y a cualquier cuerpo que conspire contra mi deseo. El segundo paso consiste en llenar el espacio público de textualidades orgánicas disidentes con el sano objetivo de dinamitar los pilares de la casa del padre, ese gran hombre que hoy es sabio y poderoso porque ayer supo cómo limitar violentamente las potencialidades de aquellos cuerpos iguales al suyo a los que su estúpido juicio considera piezas manipulables de una subespecie. Ainhoa Güemes Las primeras manifestaciones que cada quien expresa en el transcurso de un proceso feminista liberador corresponden a esos instantes sublimes de generación y regeneración que nos rescatan del tiempo eterno, perpetuo y repetitivo. Son instantes en los que cada cual diseña y controla su programa. Tirar el sistema directamente a la papelera de reciclaje, y no responder al programa diseñado por el hombre endiosado, es la única vía de escape válida, lo demás son incursiones místico-espirituales que ni sueltan a la perdiz, ni marean al cazador, ni nos muestran la salida del laberinto. Esos balbuceos de acción ideológica se convierten en razones de peso que otorgan a la lucha por la ciudadanía de las mujeres su significado más físico, y su sentido tanto real como simbólico. Durante la revolución renacentista el hombre le roba su lugar a dios, ya dios no importa tanto, lo que realmente importa son los intereses de hombres particulares concretos que quedan en el centro del interés social. Juana Inés de la Cruz, una de las primeras feministas, de impronta renacentista, previa a la ilustración y defensora de su autoidentidad específica diferente a la de los hombres, fue traicionada por su confesor quien la puso en manos de la jerarquía inquisidora. Tal y como nos relata la antropóloga feminista Marcela Lagarde <6>, esta filósofa subversiva, rebelde, monja mundana, científica, compositora, ensayista y poeta fue llamada a cuentas por la Inquisición, acusada de soberbia, porque pretendió saber desde su condición de mujer cosas que le estaban vedadas. Sabemos que huyó al convento escapando de la obligación de cuidar y obedecer a un marido, y también sabemos que el peaje que tuvo que pagar por esa transgresión acabó con su vida. Le impidieron volver a investigar, a crear, a leer y a escribir. Le obligaron a dedicarse a las faenas del convento y murió castigada a cuidar de otros, a ser como las otras. El patriarcado se esfuerza por presentar a la sociedad viejas síntesis normativas basadas en el castigo, la prohibición y la exclusión disfrazadas de correcta moralidad o de mejoras legislativas. La limpieza ideológica, el abuso del poder y la legitimación de la violencia están en la base de la organización patriarcal y no es la marca de uno o varios estados sino que todos, absolutamente todos los estados constituidos por el hombre moderno ilustrado la asumen y se vanaglorian de su efectividad. El Estado español no es una excepción al respecto. No está de más citar a la filósofa feminista Celia Amorós <7> cuando afirma que el patriarcado se establece como un pacto de género entre los hombres que va más allá de sus diferencias diversas y se reconocen como pares, como iguales por el género y pactan. El primer pacto que hacen es un pacto de violencia, se atribuyen al género el uso legítimo de la violencia, para mantener su poder en el mundo. El pacto violento excluye a las mujeres del pacto político fundacional, religioso, estatal, del saber y de la escritura. Luego, la construcción de una Euskal Herria habitada por personas libres pasaría por la desaparición de este tipo de organizaciones basadas en la superioridad jerárquica que quedan lejos, muy lejos, de la utopía que la gente euskaldun con sus hibridaciones varias imagina para nuestra diversidad de éticas y estéticas nómadas y autónomas, feministas, internacionalistas y anticapitalistas; estéticas y éticas que el poder instalado por la fuerza arrincona en los márgenes periféricos de la polis, cuando en realidad esas textualidades se nutren y se sitúan, se representan en centros concretos de acción y desde esos lugares tácticos, convergiendo en la horizontalidad, irradian y difunden productos y textos orgánicos disidentes, altamente contestatarios y revolucionarios. En este sentido, cabe preguntarnos si en el ideario de construcción de un futuro proyecto de estado vasco se contempla el desmantelamiento estructural de la organización patriarcal desde la base que la sustenta, o si una vez más contra la lógica expansiva de una arquitectura social igualitaria se va a empezar a construir la casa por el tejado. Tenemos la responsabilidad intelectual de saber si los hombres que defienden la construcción de una Euskal Herria independiente están dispuestos a quemar en la hoguera del tiempo postmoderno el pacto violento y sexista, un pacto que discrimina a las mujeres, y a todas aquellas personas que no llevan en la sangre ese rh único y supremo, que es la prueba impecable de la hegemonía en el mundo del hombre blanco, de clase media, y heterosexual. En uno de sus últimos comunicados <8>, ETA habla de los accidentes laborales, y los tilda de terrorismo patronal, pero ni leyendo entre líneas se atisba intención alguna de poner nombre a lo que podríamos denominar terrorismo patriarcal. Los y las activistas de esta organización armada se defenderán arguyendo que tampoco hablan de otros muchos temas en dicho comunicado, e incluso tal vez se empeñen en convencernos de que la violencia de género es un conflicto social de menor rango. Que lo realmente urgente es combatir la violencia, con mayúsculas, que un estado constituido por la fuerza ejerce contra un pueblo que lucha por su independencia. Que la liberación de las mujeres y otras subespecies vendrá después. Tengamos fe. Confianza. Ardor. Pasión. Paciencia, compañeras. Seamos humildes. Que no nos ciegue la soberbia, todo llegará de la mano de nuestros hermanos, ellos son la prueba irrefutable de la existencia bondadosa del socialismo, de la coherencia y la justicia. Además, las prioridades son las prioridades. Como ya sostuvo el artista e ideólogo vasco Jorge Oteiza: Primero liberación nacional; luego no antes, a nuestro estilo, nuestra liberación social. Hay momentos como aquí en que hemos de ir más lejos con la piedra que con nuestra política de utopía prestada y carne <9>. Sin embargo, aquí y ahora me atrevo a afirmar, a partir de criterios muy razonables y escrupulosamente razonados, extraídos de nuestras experiencias situadas, y de las variables vivenciales y las vivencias variables, que los actos de rebelión y resistencia que nos conducen a la supervivencia, a la liberación, sea esta individual o colectiva, son actos conectados entre sí por finos hilos. Ocurre que si estos hilos se cortan, se corta la conexión, desaparece la coherencia, se nos acaba la paciencia y se desata la voz de la disidencia, la cual, se acalla, una vez más, con violencia. Y volvemos a empezar. Hay momentos y lugares como aquí y ahora en que hemos de ser más valientes para transportarnos en la piedra, abrir huecos, y encarnarnos como sujetos políticos no disgregadores ni disgregados. Aquí es el lugar y ahora es el momento.
>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>> <<<<<<<<<<<<<< ^< Estrategas audaces y cambiantes. Híbridos textuales en un territorio libremente imaginado Las feministas están luchando por tener una voz y, por eso, las estrategias retóricas y la pugna por establecer los términos del discurso son decisivas en las luchas feministas en el campo de las ciencias naturales. En los tiempos actuales, el debate científico es la lucha por el lenguaje para anunciar lo que adquiriría valor de conocimiento público. Donna J. Haraway <10> >>>Como ya nos explicó en su día la filósofa de la ciencia Donna J. Haraway, el feminismo es, en parte, un proyecto para la reconstrucción de la vida pública y de los significados públicos. Es, por lo tanto, una búsqueda de nuevas historias y de un lenguaje que nombre una nueva visión de posibilidades y de límites. Es decir, el feminismo, como la ciencia, es un mito, una lucha por el conocimiento público lleno de significados <11>. Por medio de estrategias retóricas audaces y cambiantes el discurso se transforma. Mi deseo es crear discurso, generar conocimiento, difundir información veraz que actúe como un dique de contención contestando y contrarrestando la información que se difunde a través de los medios masivos de comunicación. La propuesta que os hago es que nos situemos como Alicia, al otro lado del espejo. Una misma imagen del paisaje es atravesada por una multiplicidad de acontecimientos, la imagen que tenemos del paisaje está deformada y la vemos desenfocada, el análisis que hacemos de la realidad es siempre parcial. Nos faltan piezas para conformar el puzzle, nos faltan datos, porque, ¿cómo es posible que en un territorio como Euskal Herria, espacio imaginario diseñado y pensado como un espacio extenso de autonomía y libertad esté dinamitado por maquinarias y tecnologías discursivas que perpetúan un sistema represor de las idiosincrasias colectivas y de las personalidades idiosincrásicas? Antes de continuar con este ensayo político y poético, os quiero mostrar algunos de los textos estratégicos que lo han hecho factible, y que fueron construidos con la finalidad de neutralizar lo que yo he denominado la onda expresiva del sentido común patriarcal. Dichos textos se articulan con la sana intención de dinamitar un lenguaje hegemónico que nos encorseta y nos enmudece. La estructura de este lenguaje colonizador no deja huecos abiertos e impide la movilidad intelectual requerida para la visibilización de proyectos utópicos posibles a corto plazo. A lo largo del trabajo de investigación que he titulado Estro-estimulación. La Expresión del Ideograma W contra el Sentido Común Patriarcal <12> , el cual fue presentado en la III edición del Master de Igualdad de mujeres y hombres de la Universidad Pública Vasca, expongo la siguiente tesis: el sentido común patriarcal actúa como un parásito en el organismo, una vez instalado altera nuestra percepción del mundo y de la vida por medio de ilusiones ópticas programadas. La onda expresiva del SCP se expande veloz y vorazmente convirtiendo el espacio-tiempo global y abierto en un espacio-tiempo limitado y colonizado. Si tenemos la sensación de vivir encerradas y encerrados en un búnquer blindado donde falta oxígeno y hay una falta de intercambio horizontal de comunicación, es precisamente porque uno de los objetivos más ambiciosos del patriarcado es afectar violentamente al espacio-tiempo, de manera que logra sobresaturarnos, aislarnos y bloquearnos hasta rozar la parálisis tanto física como mental: llega un momento en que literalmente no nos cabe más información que la administrada por el sistema. La única vía posible de salir del búnquer, es llevar a cabo un proceso intelectual de vaciado y de relleno, y así sucesivamente, hasta expulsar de nuestros cuerpos la información que obstruye los mecanismos de inteligencia, quedarnos solo con aquellos datos que reconocemos como veraces, y rescatar las dialécticas, opositivas pero también relacionadas entre sí, del tan maniatado discurso de la experiencia social. La dialéctica de vencedores y vencidos, del conmigo o contra mí, agota nuestras capacidades sensitivas y de acción política. Se trata pues de abrir huecos por donde pulse y fluya la información, se trata de estro-estimular nuestros sentidos, no de reducirlos a un amasijo incomprensible de palabras e imágenes que orgánicamente no nos significan. En las siguientes líneas, os presento, por orden cronológico (empezando por el último texto publicado) algunos de los textos que componen esta sinfonía retórico-orgánica. Híbridos textuales construidos en un territorio libremente imaginado: Euskal Herria. Aquí y ahora.
<<<<< <<< ^^una hibridación sin guión^^ algunos apuntes sobre como no etiquetarnos a partir de ideas tópicas ^{SER FEMINISTA Y EUSKALDUN NO SUPONE SER NACIONALISTA (NI ANTINACIONALISTA) SIGNIFICA IMAGINAR UN IDEARIO COLECTIVO EN CONTINUA CONSTRUCCIÓN NO ME OBLIGA A SACARLE BRILLO A LA TXAPELA DEL PATRIARCA ME OTORGA EL PLACER DE MALDECIR A DIOS EN UNA LENGUA PREINDOEUROPEA NO ME INCITA A PRACTICAR LA XENOFOBIA ME ANIMA A ANALIZAR LA POLÍTICA EN SU ADVERSIDAD ESPACIO-TEMPORAL NO QUIERE DECIR QUE TENGA VOCACIÓN DE HONGO AUTÓCTONO Y PETRIFICADO QUIERE DECIR QUE SOY UNA DISIDENTE ACTIVA EN UN PUEBLO DE DISIDENTES >>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>> Una vez sueltas las riendas del lenguaje poético, pensado en cierta medida, ¿por qué no?, como expansión comunicativa endogámica, me gustaría mantener un diálogo fructífero con Idoia Romano y con María Galindo, las autoras de Sin Resignación, y con aquellas que se animen a leer estas líneas y a difundir públicamente las aportaciones que consideren oportunas. Esto no es un combate de boxeo, no estamos en el cuadrilátero sino en un espacio de confianza, mi propuesta tiene como objetivo generar discurso feminista, y si cabe, activar los estímulos con el fin de complacernos las unas a las otras: ¿Existe acaso mejor táctica para combatir el aislamiento? En primer lugar, comparto con las compañeras activistas de Mujeres de Negro y de Mujeres Creando la necesidad de articular un lenguaje capaz de decodificar la información que contienen las imágenes y las palabras con las que las feministas trabajamos mentalmente. La idea de patria, la idea de pueblo y de nación, qué significa ser vasca y feminista, o feminista abertzale, indígena feminista, feminista española, o feminista sin más… son ideas y conceptos cuya envergadura y significado debemos discutir, cuestionar y teorizar. Si de lo que se trata es de sacudirnos de encima conceptos y construcciones patriarcales como lo son la patria, el pueblo, el estado, entonces ¿por qué defender España? ¿No es acaso el estado español como construcción política otra entelequia patriarcal? ¿Acaso es la sociedad española una construcción feminista y por el contrario la sociedad vasca una construcción patriarcal? Si el objetivo es articular un lenguaje propio, es decir, estructurado desde una lógica, una estética y una ética feministas, hace falta desencorsetarse ideológicamente, respirar hondo y perder la vergüenza, perder el norte, el sur y modificar el rumbo marcado por el status quo, por las doctrinas de las corrientes mayoritarias (oficiales y estatalistas). Me explico, hay que ser muy valiente para hablar de política feminista en general en un estado hetero-patriarcal a la más vieja usanza como lo es el estado español (donde todavía hoy se niegan los crímenes cometidos en nombre de la dictadura franquista, durante la guerra civil española). Y hay que ser muy valiente para hablar sobre política vasca en general, y sobre política feminista vasca, en particular, porque el horno no está para bollos, y la disidencia se paga caro: si nos descuidamos, y aunque muchas estemos lejos de legitimar con nuestras opiniones y acciones la violencia ejercida por ETA, corremos el riesgo de ser condenadas por apología al terrorismo, sólo porque nos hemos comprometido con el derecho que tienen todos los pueblos del mundo a la libre expresión, a su autodeterminación, y denunciamos públicamente el terrorismo de estado. Nuestra libertad está en juego, luego debemos ser muy inteligentes para no caer en las trampas gramaticales que nos tiende el enemigo real y simbólico, porque desgraciadamente, caemos una y otra vez, y repetimos sin criterio ideas tópicas cuya difusión no contribuye precisamente a tender puentes, sino a bombardearlos. En opinión de las compañeras activistas de Plazandreok, es un error de bulto identificar nacionalismo vasco con terrorismo de ETA. ¿Condición de pacifista es ser antinacionalista? ¿Qué significa ser antinacionalista? Doy por hecho que las feministas de aquí y de allí tenemos suficiente madurez política y somos capaces de defender nuestros argumentos a partir de guiones escritos por nuestro puño y letra, y que como ingenieras del presente y del futuro, estamos dispuestas a dinamitar los cimientos de la casa del padre, sin sentir pena ni culpa y sin pedir permiso al amo de la fortaleza. Y quisiera dar por hecho también que ninguna feminista que se defina como antinacionalista (o como le de la gana) va a poner en cuestión la pertenencia a este núcleo de confianza que es el feminismo de quienes se reconocen y se auto-definen como feministas de origen vasco, saharaui, catalán, palestino, gallego, chechenio o mapuche. El nomadismo universalista es una práctica muy saludable, y por supuesto, hay que exigir la desaparición de las fronteras (libertad de movimiento, todos los recursos y papeles para todas) porque todas somos ciudadanas del mundo por derecho. Pero no nos equivoquemos, la permanencia y el sentimiento de pertenencia a un territorio físico o cultural no son contrarios a la idea de universalismo, ni a la idea de internacionalismo, simplemente se trata de otra manera de situarse, de querer ser y estar en el mundo: ^Soy euskaldun por elección propia, el castellano es mi lengua materna. Soy el resultado, el producto híbrido de dos culturas (la andalusí y la vasca), distanciadas la una de la otra más de 1.000km. Sin embargo, me teletransporto trasgrediendo los límites impuestos y soy capaz de encontrar mi norte de la misma manera que encuentro mi sur. Soy lesbiana, soy feminista, soy activista política y poética. Soy y no soy. No pertenezco a ninguna patria. No me auto-justifico en este párrafo, ni este párrafo me auto-justifica. Me expreso y me expongo. No quiero que nadie me clasifique sin indagar antes en la composición de mis líneas de acción y de actuación. Cualquier etiqueta elegida es una provocación, un juego de corta y pega, una máscara de carnaval. En este mundo absurdo y violento hecho a la medida de hombres absurdos y violentos, las etiquetas pueden funcionar como herramientas útiles contra la asimilación sistemática. Yo entiendo las etiquetas no como corazas identitarias, sino como mecanismos performativos de resistencia. Pero, en realidad, esas identificaciones o clasificaciones más o menos cerradas, más o menos intensas, débiles o abiertas, rompen como las olas en la orilla del océano mar donde nace nuestro deseo de libertad y de bienestar, pero no tocan fondo. A diferencia de dichas clasificaciones, las vivencias variables y las variables vivenciales si son elementos clave que verifican nuestra experiencia, que materializan la personalidad idiosincrásica incitándonos, empujándonos a nadar y a sumergirnos, a tocar el fondo corporal de esa criatura sensible que busca la libertad y el bienestar. Lo mínimo que debemos exigirnos las unas a las otras es un margen de confianza. Cada una desde su experiencia vital tiene derecho a evolucionar, a perderse y a volver a encontrarse. Ocurre que a veces, al realizar determinadas exposiciones y comentarios arbitrarios, en lugar de hacernos entender, lo que hacemos es juzgar a la otra sin ni siquiera re-conocerla. Y si os soy sincera, cuando he leído y analizado el artículo presentado por Idoia Romano y María Galindo, las primeras palabras que me han venido a la cabeza han sido éstas: No nos conocen y tampoco se han preocupado de indagar y llegar así a conocernos. Y no será porque no publicamos en la red lo que escribimos. Nos juzgan sin saber qué pensamos, cómo actuamos, en qué colectivos estamos organizadas, cuáles han sido nuestros recorridos en los últimos años,… Porque hemos vivido años intensos, difíciles, y quienes se han atrevido a desobedecer han sufrido una represión exacerbada por parte de un gobierno de extrema derecha abanderado por un nacionalismo español antidemocrático. Si de lo que se trata es de parar la maquinaria de un sistema hetero-patriarcal opresor, adelante, podemos hacerlo juntas, pero dejando claro de dónde parte cada una, cuánto arriesga, dónde se sitúa y con qué o con quiénes se identifica políticamente. Como feminista vasca o híbrido cultural, me atrevo a decir que no soy cómplice de ningún simulacro sino el producto de una serie de vivencias variables y variables vivenciales que me han incitado a ser lo que soy. Las compañeras de Plazandreok (Plataforma política de feministas organizadas) desarrollamos nuestro activismo político en Euskal Herria y apoyamos la iniciativa Ahotsak, esta posición política no nos condena al ostracismo ni al enmudecimiento. Plazandreok existe, habla con voz propia y está en Ahotsak. Personalmente, considero que Ahotsak es una habitación propia y un espacio común, más real, confortable e ilusionante que cualquier patria. Ahotsak debe existir porque es nuestra esperanza. Desde Ahotsak defendemos el diálogo y la negociación. Si algo nos caracteriza a las feministas en la teoría y en la práctica es que no queremos vencer, queremos convencer, y desde luego lo hemos hecho, lo hacemos y lo seguiremos haciendo por medio del diálogo y de la negociación. El movimiento feminista no está en crisis ni en Euskal Herria ni en el resto del universo cultural de esta hermosa península que no voy a llamar España porque me gusta más pensar en comunidades autónomas que comparten mucho más que un territorio. No me siento parte de una comunidad separada. Los privilegios nunca son innatos, es el sistema patriarcal el que establece las jerarquías y alimenta las relaciones de poder. Una de las cualidades que admiro de la gente euskaldun es su insumisión radical a las órdenes y a las imposiciones. Tal vez esta actitud se deba al trabajo educativo que se desarrolla en las ikastolas y en los euskaltegis, en las universidades, en las casas de cultura y en las calles de nuestros pueblos y ciudades. Tierra de rebeldes. En fin, que es preferible estudiar en la escuela pública vasca que estudiar en un colegio de monjas opusianas herederas del dogma de la sección femenina franquista. Hace ya bastante tiempo que nuestro ideólogo y poeta Joseba Sarrionandia catalogó las banderas como trapos de cocina. Hil da jainkoa. Ni dios ni amo. Fue la activista y escritora Amaia Lasa la primera que maldijo en euskera al dios padre divino: Jaungoiko guztiak ukatzen dituen emakume bat naiz. Atzo, zeruko jaungoikoa ukatzen nuen, gero infernukoa, eta gaur, lurreko jaungoikoa ukatzen dut. Soy una mujer que maldice a todos los dioses. Primero, maldije al dios del cielo, luego al del infierno, y hoy, maldigo al dios de la tierra. Amaia Lasa sintió la necesidad de inventar un nuevo código, un lenguaje propio. Ella fue la primera escritora que trajo a la mujer feminista a las letras vascas. ¿Por qué no se la reconoce universalmente como la primera poeta feminista vasca? Lenguajes y voces propias. No seremos traidoras mientras no nos traicionemos a nosotras mismas. En la medida en que nos atrevamos a enterrar los manuales del lenguaje oficial, es decir, de la ideología y el pensamiento hetero-patriarcal imperante, y generemos discursos que materialicen cada una de nuestras verdades, seremos más libres y estaremos más cerca la una de la otra. >>>>>>>> II >>>>>>>>>>>>>>>>>>> ^^algunas razones para una ciudadanía feminista^^ Las elecciones están al caer, y por lo que nos puede caer encima yo no quiero conformarme con ser una electora obediente que se esconde bajo la pesada capa del status quo. Que la ciudadanía sea partícipe de la política significa que pueda disfrutar plena y libremente de todos sus derechos, entre ellos el derecho a expresarse. Porque decir lo que una piensa puede provocar un cambio. Si meto el papelito en la urna estoy ejerciendo mi derecho al voto, y a la vez estoy recogiendo el testigo de las sufragistas. Si escribo y difundo lo que pienso me arriesgo. Pero merece la pena escribir y pensar. Se trata de colaborar, de tomar parte activa en la construcción de una ciudad, un país donde se transmitan valores feministas, es decir, igualitarios y no violentos. Me gustaría hacer, en nombre de Plazandreok, y desde un punto de vista íntimo y personal, un breve análisis feminista sobre los conflictos y la violencia. Espero que este análisis vivencial nos ayude a reflexionar mejor sobre la utilidad de nuestro voto, y de nuestra palabra. El 20 de febrero de 2003, el juez instructor de la Audiencia Nacional Juan del Olmo ordenó la clausura del periódico Euskaldunon Egunkaria, diario en el que yo trabajaba como redactora. De la noche a la mañana, se decretó el cierre de la empresa y la detención de su director, y de los miembros de su consejo de administración. Algunos, como el propio director Martxelo Otamendi, denunciaron haber sufrido torturas. La consejera de Cultura del Gobierno Vasco, Miren Azkarate, calificó el cierre del Euskaldunon Egunkaria de “medida de excepción”. Meses después de este macabro suceso decidí viajar al Hemisferio Sur para oxigenarme. Yo era una trabajadora en precario, contratada en calidad de becaria. Sin embargo escribir para el diario Euskaldunon Egunkaria era una tarea muy gratificante para mí: nunca fui censurada, ni juzgada por exponer mis ideas públicamente. No se puede pasar por alto el hecho de que en un estado democrático el ejercicio de la libertad de expresión pueda suponer la detención y el encarcelamiento de profesionales de la información y de la comunicación. Que el estado tenga el poder de juzgar a alguien por escribir un artículo de opinión o por redactar una noticia desde una subjetividad y una ideología propias, en mi opinión, es injustificable (de la misma manera que es injustificable la ilegalización de partidos políticos). Se trata sin duda de una limpieza ideológica y de un abuso del poder. Esto demuestra que cualquier idea, cualquier actitud, cualquier acción disidente que cuestione el sistema puede ser identificada y definida como un acto de apología al terrorismo. El día en que la Guardia Civil precintó las oficinas de Egunkaria creo que todos y todas estábamos asustados: ¿a quién no le asusta pensar que por atreverse a pensar se ha de pagar un precio tan alto? En esos años en que gobernaba la derecha española, había presenciado con una mezcla de rabia, tristeza, miedo e impotencia, el encarcelamiento de mujeres de mi generación comprometidas con la construcción política y cultural de Euskal Herria, acusadas de colaborar o de pertenecer a ETA; algunas de ellas cumplen condena y padecen la dispersión en las cárceles del Estado español. Muchas, en el momento de ser juzgadas denunciaron torturas. El dolor que sentí cuando escuché los testimonios fue muy profundo y muy físico, como si los golpes y las vejaciones los hubiera sufrido yo misma. Un ejército de escorpiones robotizados invadió mi cama para clavarme en el cuello un chip envenenado: sueños paranoicos con imágenes violentas acentuaban cada noche el miedo que sentía. Necesitaba saber más y escribir sobre el peaje que hay que pagar por ser disidente, activista política, feminista y lesbiana en un estado opresor y hetero-patriarcal, sobre cómo controla el sistema nuestros cuerpos y nuestras ideas, y sobre los mecanismos y estrategias de supervivencia que tenemos a nuestro alcance. He de decir que no estoy a favor de la lucha armada, ni de ninguna expresión de violencia organizada, mi deseo es que una o varias comunidades y etnias culturalmente diferenciadas puedan disfrutar en igualdad de los mismos derechos y compartir un mismo territorio. Que los derechos individuales recuperen el lugar que se merecen. Mi deseo es que las calles de nuestros pueblos sean espacios de confianza y convivencia en libertad. Y he de dejar claro que ni ETA ni el terrorismo de estado contribuyen de ninguna manera a la materialización de este deseo. Estoy convencida de que el feminismo puede contribuir en gran medida a la construcción de una sociedad no violenta, más justa, más igualitaria, y más feliz. En el transcurso de esos acontecimientos mi desconfianza hacia cualquier tipo de estructura o de organización política liderada por hombres fue creciendo. Abandonada en un campo de minas sufría por esquivar el peligro. Se trataba de evitar caer en las trampas que nos tiende el patriarca. No podía entender la razón de tanto sacrificio. No merecemos ser sacrificadas ni asesinadas en nombre de ninguna patria. Empecé a tener la firme convicción de que como activista política mi lugar está principalmente en el movimiento feminista y de lesbianas. Digamos que llegó un momento en el que ya no era prioritario para mí defender la diversidad cultural de los pueblos, concretamente el derecho a existir y el derecho de autodeterminación de Euskal Herria, país donde he nacido y con el que me identifico culturalmente. Que no lo considere prioritario no significa que haya dejado de creer en la independencia y la libre expresión de los pueblos frente a los estados constituidos. Sin embargo, la fuerza de mis reflexiones desembocaba una y otra vez en un análisis centrado en las contradicciones que dentro de los movimientos radicales de izquierda se dan en torno al postulado feminista. Por no hablar de la percepción general que la gente tiene de las lesbianas, quienes todavía seguimos siendo excluidas e invisibilizadas. Entiendo el lesbianismo como la complicidad más física entre mujeres, es una práctica que puede enseñarnos a querernos más, a mirarnos y admirarnos en el cuerpo de la otra. La incongruencia de la izquierda, -de la derecha mejor no hablar-, en lo que afecta a las reivindicaciones feministas es un asunto que me preocupa. Los viejos esquemas machistas, la misma ideología hetero-patriarcal se perpetúa entre las personas supuestamente más progresistas. La mayoría de los hombres y algunas mujeres no han interiorizado todavía la necesidad de una política feminista, que en la práctica exige la erradicación de la violencia de género, y una reinterpretación crítica de la masculinidad y la feminidad impuestas y de la heterosexualidad obligatoria. El debate sobre el machismo y el hetero-sexismo como el debate sobre los diferentes tipos de violencia, sigue resultando incómodo y áspero. Quedan muchos cabos por atar, muchas preguntas sin respuesta. Ahora que las elecciones están al caer, la gente debería preguntarse qué posibilidades de expresarse y de sobrevivir le ofrece el sistema, qué posibilidades ofrece a quienes se definen como feministas, lesbianas, un híbrido producto de la mezcla de dos o más culturas; disidentes, activistas políticas y de clase trabajadora. Todas y todos deberíamos organizarnos para que en nuestros pueblos y ciudades la dignidad, la felicidad, la diversidad y la igualdad sean las razones sobre las que se estructure la convivencia diaria. Porque razones feministas no faltan si de lo que se trata es de construir una ciudadanía a la medida de todas las personas. >>>>>>>> <<<<< III >>>>>>>>>>>>>>>>>>> ^^emakume disidente bat beste emakume disidenteen bila^^ Gelditu egin naiz kale bazterrean, eta horma grisean gorriz idatzita dagoen mezua irakurri dut adi: Emakume disidente bat beste emakume disidenteen bila. Zentzumenak zorroztuta, zazpi hitz horietako letretan eskegi dut nire begirada eta adierazlearen ahotsa argi entzun dezaket: ahots indartsua, iradokitzailea oso. Afrika, Aiora, edo Sorkun abeslari handien ahotsak bezain indartsu eta iradokitzailea da burura datorkidan soinua. Zerbaiten edo norbaiten bila gabiltzanean, horman eginiko pintada batek bidea erakutsi eta zabaldu egiten digu askotan. Ekintza sinple batek gure pentsamendu korapilatuen gela hankaz gora jar diezaguke instant batean. Abuztua da, distantzia eta zubien hirian nabil paseoan. Ezeren bila? Noski, zerbaiten eta norbaiten bila nabil, jakin-nahiak gupida gabe astintzen nau eta. Ezaguna egiten zaidan ezezagun baten oharra irakurri eta batera hunkitu egin naiz, K.D. Lang abeslariaren kanta eder bat entzutean hunkitzen naizen moduan: Save me, save me from you but pave me the way to you (…) Clothe my desire. Lagundu nazazu, zuganako bidea erakuts iezadazu. Apain ezazu nire desira. Kaleak hormak elkartzeko tokiak dira. Denbora gehiegi daramagu hormaren kontra gure buruak jo, mindu eta husten. Bidaia eta borroka laguna izateko irrikan dagoen emakume batekin topo egitea bisuteria denda batean harribitxiak aurkitzea baino zailagoa da. Betidanik ibili naiz bila. Zeren bila? Haurtzaroan hasi nintzen neure buruari galdezka, erantzun bila, oso tematia izan naiz beti. Egun batean, leiho ondoan granadak zuritzen ari nintzela, zin egin nuen inoiz ez nintzela inoren aurrean makurtuko. Gelako leihotik patio itxi, itsu eta itogarria ikusten zen. Ni hegan egiteko jaio naiz, pentsatu nuen, leihoaz bestaldera salto egin behar bada salto egingo dut. Amildegiak ez nau izutzen, ez. Ziegak, ordea, bai. Carmenek, gure amamak, haurtzaroan gehien maite nuen emakumeak, Pepe nardargarriaren tratu txarrak pairatzen zituen. Orduan, zin egin nuen inoiz ez nintzela inoren aurrean makurtuko. Gela berean, granadak zuritzen nituen gela hartan, Carmenek hainbestetan oihu egin zuen espazio asfixiagarri hartan, sei urte nituelarik eta adin bereko neska lagun baten altzoan olgetan nenbilela erotikaren lehenbiziko lezioa ikasi nuen: Goxotasuna sentitzeko jaio gara. Orduz geroztik, zin egin nuen plazerra bilatu eta aurkituko nuela beti, debeku guztien aurka. Desobedientzia eta plazerra, bi osagai ezin aproposagoak emakume librea izateko. Erantzun ezkutuen bila jarraitzen nuelarik, E.D. ezagutu nuen. Zorionez eta bizitzari esker, Gurutzearen Alabak Ikastetxean sartu ninduten urtean neskato ilegorri, bihurri, alai eta azkar hura ezagutu nuen. Zelako poza! Alua eta titiak izateagatik bizkar gainean kargatu beharreko gurutzea eramangarriagoa zen horrela, bion artean madarikazioaren pisua banatzen genuelako. Biok bekatari. Zelako lilura! E.D.-ren laguntzarekin ikurrinak margotzen ikasi nuen. Urtero-urtero gelako mahaian itsasten genuen gure ikurrina berde zuri gorri disdiratsua. Denbora hartan, nire lagun minaren osaba preso sartu zuten. Protokolo ezin handitsuagoarekin kontatu zizkidan atxiloketaren xehetasunak. Ikurrinarekin batera sinbolo bihurtu genuen mutil gazte hura ere. Gure amorru naturala eta biologikoa bideratzeko asmoz edo argudio bila genbiltzan jo ta su, burmuinari hamaika buelta emanez. Neskatoak ginen baina tentelak ez. Gaitz higuingarri guztien sortzaile den sistemaren babeslea den polizia higuingarria ez genuen gogoko. Ezta kartzelak ere. Akaso pentsatu genuen paperez eginiko ikurrinak eta mutil ausart hark biolentzia guztien kontra babestuko gintuztela, ordurako imaginatzen genuen mundura hurbilduz aldi berean. Gisa horretako sinbolo eta pertsona esanguratsuek sinesgarritasuna zuten guretzat. Inoiz inoren menpe biziko ez nintzela zin egin nuen egunean neure burua, neure gorputza salgai ez dagoela eta harrotasunez bizi behar dudala ere argi nuen. Anaia, aita, osaba, zein mutil laguna -patriarkatuak bultzaturiko dotrina eta lege kirastuen konplize eta jarraitzaileak bihurtzen diren heinean-, sinesgarritasuna galtzeaz gain, gugandik, -hau da, libre izan nahi dugun emakume disidente guztiongandik- urrundu egiten dira, tamalez. Maitatuak eta gure parekoak izatetik gorrotatuak eta etsai izatera igarotzen dira, plano sinbolikoan bederen. Kartzelan edo erbestean dagoen gudari iraultzailea, maitale idealista eta utopikoa, lagun preziatua, anaia azken finean etsai bihurtzen da goitik begiratzen gaituen unetik. Aniztasunaren zerbitzura lan egiten duen intelektual baten mozorroa duen apaiz, euskaldun jator misogino, ezkerreko gizon progre lesbofobo, heroi iluminatuek saldu egin gaituzte. Sukaldeko trapuak bihurtuz ikurrina eta beste bandera guztiek sinbolo gisa duten boterea gutxietsi zuen ausardiaz gure poeta eta ideologo Joseba Sarrionandiak eta, nire ustez, euskal imaginarioan ezarrita zegoen aberriaren ideia zaharkitua behin betikoz berritzea lortu zuen olerkiaren bidez. Hala ere, Euskal Herrian, bai kultura bai politika arloetan, feminismoaren aldarrikapenen aldeko borrokari dagokionean, anaien elkartasun, hurbiltasun eta kemenaren falta nabarmena da. Ezer gutxi esan dute emakumeak gutxietsi egiten dituen sistema patriarkalaren gainean. Badirudi erronka horren ardura ideologikoa emakumeok bakarrik eta bazterkeriaren bakardadean izan behar dugula. Badirudi lan horren ardura ideologikoak ez duela ezer ikusirik herriaren eraikuntzarekin. Emakumeon askatasuna, autonomia, independentzia eta parekotasuna lortzeko estrategiak asmatzea guztion ardura da. Anaien bila gabiltza eta bizkarra ematen digute. Extralurtarrak izango balira bezala goitik begiratzen diguten jaun boteretsuak madarikatu zituen emakumea dugu Amaia Lasa idazle eta ekintzailea: Jaungoiko guztiak ukatzen dituen emakume bat naiz. Atzo, zeruko jaungoikoa ukatzen nuen, gero infernukoa, eta gaur, lurreko jaungoikoa ukatzen dut. Koldo Izagirrek idatzi izan du emakumea gure poesia modernoan aberriaren motiboetarik bat baino ez zela izan. Ez da harritzen, beraz, a e i o u berri bat asmatu nahi izateaz. Amaia Lasaren poesia fundazionala dela dio, gerora garatu den emakumezkoen literatura baten aldarria, laudorio faltsu guztien dekoratua suntsitzeko behar zen aurreneko mailukada. Izagirreren ustez, bera da gure literaturaren lehen emakumea, berak dakarrelako lehenengoz emakumea gure letretara. Kode bat, desio bat, norberaren hizkera, mugak eta oztopoak gainditzeko diseinatua den espazioa, a e i o u berri bat. Zerotik eraiki beharra lan makala da. Erreferenteak, modeloak behar ditugu gure historiaren puzzlea osatzen jarraitzeko, bestela jai daukagu. Eta argibideak egon badaude. Feminismoa, hain zuzen, oinarri teorikorik sendoena da. Munduko herri guztietan bezala patriarkatuaren bortizkeria pairatu behar dugu Euskal Herrian ere. Arnasa hartzen dugun unean ito egiten gaituzte, gure askatasun nahiak sistematikoki zapaltzen, gure diskurtsoak isilarazten, gure ekintzak zigortzen. Ez dago nora ezean galtzeko astirik. Denbora gehiegi eman dugu hormaren kontra gure buruak jo, mindu eta husten. Emakume disidente guztion ahotsak kalean entzun behar dira. Jaun gabe, libro eta duintasunez bizi nahi dugu. >>>>>>>>>>>>>>>>>>>

Meneame
del.icio.us
aupa ainhoa!
mertzi zure estategia erretoriko-organiko eder eta umoretsu hoiengatik!
liberagarriak...
mxk o
olaia | 30-01-2008 - 15:08:58 GMT 1 #
Hemen ere zurekin kontaktuan jarraitzeko bidea!!!!!!!!!
Mila muxu eta besarkada handia!
Make
ZUBIAK ERAIKITZEN | 30-01-2008 - 19:12:00 GMT 1 #
Ausarta eta primeran idatzia. AURRERA!!
BESARKADA
saroi | 31-01-2008 - 07:45:08 GMT 1 #